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La Era Napoleónica

LA ERA NAPOLEÓNICA

I. BIOGRAFÍA Y ANTECEDENTES

Napoleón Bonaparte nació en la isla de Córcega el 15 de agosto de 1769. Sus padres fueron Carlos Bonaparte y María Letizia Ramolino. Tuvo 7 hermanos: José (1768), Lucien (1775), Elisa (1777), Luis (1778), Paulina (1780), Carolina (1782) y Jerónimo (1784).

Su formación en Brienne y en la Escuela Militar de París estuvo subvencionada por el rey Luis XVI. Fue teniente en un regimiento de artillería y durante la Revolución Francesa fue teniente coronel de la Guardia Nacional corsa (1791); sin embargo, cuando Córcega declaró su independencia en 1793, Bonaparte, decididamente partidario del régimen republicano, huyó a Francia con su familia. 

Primera Coalición
Le nombraron jefe de artillería del ejército encargado de la reconquista de Tolón, una base naval con el apoyo de Gran Bretaña (que junto a Prusia, Austria, Holanda y España, tras la declaración de guerra francesa a ésta última, habían constituido la Primera Coalición contra Francia en 1793). Expulsó del puerto a las naves británicas y reconquistó finalmente la posición. Gracias a esta acción, le ascendieron al grado de general de brigada a la edad de 24 años. En 1795 salvó al gobierno revolucionario restableciendo el orden tras una insurrección realista desatada en París. 

En 1796 contrajo matrimonio civil con Josefina de Beauharnais, viuda de un aristócrata guillotinado durante la Revolución y madre de dos hijos. 

Entre 1799 y 1815, Francia y virtualmente toda Europa estuvieron dominadas por la presencia de Napoleón Bonaparte. 

II. CAMPAÑA A ITALIA (1796-1797)
  • Objetivo: Desestabilizar la economía austriaca. 
  • Victorias napoleónicas en Lodi, Árcola y Rívoli.
  • Austria firma el Tratado de Campoformio (1797)

III. CAMPAÑA A EGIPTO (1798 – 1799) 
  • Objetivo: Bloquear el comercio inglés a la India. 
  • Victoria napoleónica en la batalla de las Pirámides. 
  • La flota francesa es destruida por los británicos, al mando de Horacio Nelson, en el Combate de Abukir.
Napoleón se las arregló para volver a París, donde su prestigio y el apoyo de importantes sectores le permitieron dar famoso golpe del 18 de Brumario (9 de noviembre) de 1799 y tomar el poder, dando inicio a la Era Napoleónica. Este periodo suele dividirse en tres grandes momentos: 
  1. De 1799 hasta 1804: el Consulado. 
  2. Desde finales de 1804 hasta 1814: el Imperio. 
  3. En 1815: recuperó fugazmente el poder (Imperio de los Cien Días) antes de ser definitivamente derrotado. 
IV. EL CONSULADO

Tras el golpe, la nueva Constitución del año VIII establecía que el poder sería ejercido por tres cónsules, de los cuáles el Primer Cónsul, posición lógicamente reservada para Bonaparte, gozaría de poderes casi dictatoriales. Esta autoridad fue aprovechada por Napoleón para reorganizar el país y afianzar de forma definitiva los logros de la Revolución, como era la intención de las clases burguesas. 

El Consulado fue en general una época de reconstrucción y prosperidad
  • se reformó la administración y la justicia, 
  • se promovió la educación, 
  • se creó el Banco de Francia y la Legión de Honor, 
  • se impulsó la reconciliación entre Francia y la Iglesia (Concordato de 1801), 
  • y se estableció un nuevo Código Civil (1804), considerado como el principal aporte del régimen al futuro del país.
Segunda Coalición
Estos brillantes logros en el interior estuvieron acompañados de éxitos en el exterior: si bien no fue el Consulado una fase de gran expansión militar, se obtuvieron las victorias de Marengo y Hohenlinden sobre una Segunda Coalición europea. Por la Paz de Luneville con Austria y la Paz de Amiens con la Gran Bretaña, Europa reconocía a Francia un sueño largamente acariciado: sus “fronteras naturales”, la expansión hasta el río Rin. 

A la vista de estos hechos no es sorprendente entonces que cada vez se reforzase más la posición de Napoleón en el país: las sucesivas ampliaciones de su autoridad (primero temporal, luego Cónsul vitalicio) culminaron en 1804 con la asunción del título de Emperador, tras una consulta popular de resultados arrolladores.

V. EL IMPERIO
La coronación de Napoleón en la Catedral de Notre Dame, París (02/12/1804) ante la presencia del papa Pío VII.

A partir de 1804, en que Napoleón se convierte en Emperador de Francia, se inicia ya la época más célebre de la trayectoria de este personaje: sus grandes campañas militares (las guerras napoleónicas) para asegurar a Francia una posición de supremacía en Europa. Como es lógico, este proyecto despertó una tenaz oposición por parte de las restantes potencias, destacando en este sentido Austria, Prusia, Rusia y Gran Bretaña, quienes reaccionaron contra Bonaparte organizando sucesivas Coaliciones.


a) Tercera Coalición
En el año 1805 Napoleón enfrentó a la Tercera Coalición, conformada principalmente por Austria, Rusia y Gran Bretaña. En el mar, la flota francesa, aliada a la armada española, fue liquidada por Horacio Nelson en el decisivo combate de Trafalgar: esta acción salvó a las islas británicas del peligro de una invasión. En tierra en cambio la fortuna sonrió ampliamente a los franceses: los austríacos fueron vencidos en Ulm; la capital de los Habsburgo, Viena, fue ocupada por Bonaparte; y en Austerlitz las fuerzas combinadas austro-rusas sufrieron una derrota aplastante en lo que la mayor parte de los analistas ha considerado siempre la más magistral de las batallas libradas por Napoleón. La paz que siguió a estos hechos, firmada en Presburgo, consolidó el predominio de Francia sobre Europa.

En 1806, Bonaparte continuó la reorganización del continente europeo: 
  • Nombró a su hermano José rey de Nápoles (Napoleón mismo se había titulado previamente rey de Italia) y a su otro hermano Luis rey de Holanda.
  • Estableció en Alemania la Confederación del Rin con el fin de afianzar su dominio sobre la Europa central. Esto provocó la disolución del Sacro Imperio Romano Germánico, cuyo último emperador, Francisco II, pasó a denominarse simplemente Francisco I de Austria. 
b) Cuarta Coalición
Estas intromisiones de Francia en los asuntos de Alemania decidieron al rey de Prusia, Federico Guillermo III a entrar en la Cuarta Coalición junto a Rusia y la Gran Bretaña. En el campo de batalla de Jena el ejército prusiano, considerado por muchos el mejor de Europa, fue aniquilado por los franceses, lo que permitió a Napoleón ocupar Berlín. Desde esta ciudad el Emperador de Francia emitió el célebre Decreto de Berlín, que tan decisivas consecuencias tendría para el futuro de Europa.

El Decreto de Berlín establecía que Europa debía abstenerse de comerciar con la Gran Bretaña. El objetivo evidentemente era arruinar el floreciente comercio británico y así forzar la rendición de este país. A partir de entonces Bonaparte dedicó sus principales esfuerzos a asegurar la vigencia de este Sistema Continental, aunque primero debió culminar la lucha contra los rusos, favorecidos por las pésimas condiciones climáticas. Finalmente derrotado en Friedland, el zar Alejandro I firmó con Francia la paz de Tilsit, por la que hacía concesiones territoriales, se transformaba en aliado de Napoleón y se integraba también en el bloqueo contra la Gran Bretaña.

A partir de 1808 se hizo claramente visible las dificultades que tendría Napoleón para asegurarse el funcionamiento del bloqueo, dado que resultaba imposible vigilar todos los puertos de Europa y evitar el contrabando, además de que había algunos Estados que se resistían a cerrar sus puertas al comercio inglés. En este sentido, la desobediencia de Portugal llevó a la invasión de este país con la complicidad del rey español Carlos IV y su ministro Manuel Godoy: ambos permitieron el paso de las fuerzas francesas por su país esperando beneficiarse del reparto de Portugal, sin imaginar que la ambición de Bonaparte lo conduciría luego a ordenar la invasión de la misma España, donde terminó imponiendo como rey a su hermano José.

Lo que Bonaparte no imaginó es que el pueblo español reaccionaría a estas noticias con una guerra de guerrillas que tuvo en jaque a las tropas francesas durante años sin que pudieran nunca terminar de pacificar el país. Fue en España que el ejército napoleónico sufrió su primera derrota digna de tal nombre, en el campo de batalla de Bailén

c) Quinta Coalición
En el resto de Europa, la noticia de las dificultades francesas en la península ibérica dio origen entonces a la Quinta Coalición, principalmente integrada por Austria y Gran Bretaña, y que fue barrida una vez más en Wagram.

Wagram puso en evidencia que tras largos años de luchas el ejército napoleónico ya no estaba en la mejor de las condiciones. Igualmente, Austria, vencida de nuevo, fue ampliamente mutilada y anudó una alianza con Bonaparte, mediante el matrimonio de éste con María Luisa de Habsburgo, hija de Francisco I, quien se convirtió en la madre del único hijo legítimo del Emperador de Francia, Napoleón II. Estos años (1809-1811) marcan el punto culminante del Imperio Napoleónico.

En 1812 se iniciaron los acontecimientos que llevaron a la caída definitiva, con la ruptura entre Francia y el zar, cada vez más descontento por la negativa del Corso a ceder a sus ambiciones en Europa Oriental, mientras por su parte los franceses se expandían sin cesar. Napoleón contestó al abandono por Rusia del Sistema Continental con la formación de un gigantesco ejército comandado por él en persona que invadió aquel país.

Esta Campaña de Rusia ha pasado a la historia como uno de los mayores desastres de las guerras de todos los tiempos: expuestos al hambre y al frío, por el terrible clima de aquellas regiones y por la estrategia rusa de destruir su propio suelo para privar de provisiones y refugios a los invasores (táctica de “tierra arrasada”), los soldados de Bonaparte se las arreglaron para penetrar hasta Moscú, desde donde, ante la inminencia del invierno, tuvieron que emprender una catastrófica retirada. 

d) Sexta Coalición
La debilidad de Napoleón movilizó entonces a todos sus adversarios, y se formó una Sexta Coalición.

A pesar de su inferioridad, pudo aún Bonaparte asestar algunas derrotas a sus enemigos en un último alarde de genio militar, pero era imposible luchar indefinidamente contra tantos adversarios: finalmente los coaligados pusieron fuera de combate a los franceses en la batalla de Leipzig de 1813. La consiguiente invasión de Francia por los aliados forzó a Napoleón a abdicar: los vencedores lo exiliaron a la isla de Elba (como Emperador) y se dispusieron a restablecer el orden en Europa, mediante una asamblea de potencias: el Congreso de Viena.

IV. EL IMPERIO DE LOS CIEN DÍAS
En 1815, repentinamente se difundió la noticia del retorno de Napoleón a Francia. Era la consecuencia de las torpezas de la Restauración en Francia, y del creciente descontento popular hacia un monarca, Luis XVIII, establecido por los invasores extranjeros. De manera pacífica Bonaparte recuperó el poder; se mantendría en él por Cien Días. 

Séptima Coalición
No duró más porque las potencias europeas se coaligaron nuevamente para atajar el peligro antes de que se volviera inmanejable. Era la Séptima Coalición.

Los hábiles preparativos militares de Napoleón fracasaron ante el talento del británico Duque de Wellington, quien logró vencer en la batalla de Waterloo (1815) gracias al decisivo auxilio de los prusianos y a las torpezas de los mandos franceses (los mariscales y el propio Napoleón). Acto seguido, nuevamente, Francia fue invadida. Era el final absoluto de la Francia napoleónica. Bonaparte, otra vez en manos de los vencedores, fue exiliado, más lejos esta vez, a Santa Elena, como prisionero y bajo la custodia británica. Europa intentaría, ahora sí, volver a la normalidad.

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